Al parecer, no hay rincón del mundo que no tenga un pasado enterrado bajo la tierra, que se pone de manifiesto solamente cuando se descubre la manera de entrar a sus sinuosos y tenebrosos laberintos.
Panamá tiene un clima tropical, con suaves vientos alisios entre diciembre y abril, meses que corresponden al verano panameño. La cumbre más alta de Panamá es el volcán Barú, ubicado en la provincia de Chiriquí, amparando especies nativas de gran valor genético. Este volcán mide alrededor de 3.500 metros sobre el nivel del mar; desde su cumbre, se pueden observar ambos océanos…el Océano Pacifico y el Mar Caribe.
Las cuevas del lago Bayano son grandiosas y de enorme belleza, por una parte muestran un impresionante recorrido que va desde un cañon, lleno de pasadizos y cavernas llenos de animales pequeños que habitan en un lugar oscuro, donde solo se divida el agua cristalina con las tenebrosas formaciones de roca caliza, tallada por los vientos y el agua desde hace siglos.
Entre las especies de aves que se observan en este recorrido se encuentran las Neotropic, Osprey, Black Vulture, Great Egret, Green Heron, Great Blue Heron, Cormorant, Tucans, mamíferos y reptiles como Green Iguana, Brown Vine Snake y un sin fin de especies de anfibios y mariposas.
Por la orilla del lago desde donde se ingresa a la cueva, se llega al puerto puente del lago Bayano, desde donde se toma el medio que les llevara hacia Cañita, donde podrán degustar un almuerzo o desayuno panameño típico.
Foto: Skyscrapercity